Tecnologia, competencia entre robots maestresalas

En el futuro, habrá robots en nuestros hogares. Harán las tareas más arduas, los trabajos más pesados y desganados, mientras que nosotros nos tomamos un trago o jugamos con nuestros hijos.
Eso es, al menos, la promesa que ventilan ciertas películas, novelas y artículos periodísticos. Mas la realidad aún no se empareja con sus dichos. Hasta el momento los únicos robots familiares con un razonable nivel de difusión son juguetes y en un bien distante segundo lugar, ciertas aspiradoras automáticas.
impresion 3d precios soñadas máquinas inteligentes, capaces de recibir a las visitas, servir canapés y lavar la ropa todavía pertenecen a la ciencia ficción. Pero se está avanzando.
Labores domésticas
Una parte de ese progreso se exhibe en la edición de la RoboCup, que tiene sitio en la ciudad de Estambul, Turquía. Si bien en esencia se trata de un torneo de futbol para máquinas inteligentes, uno de los acontecimientos es protagonizado por robots que procuran ser los mejores en su interacción con los humanos en el hogar.
Se llama RoboCup@ y enfrenta a máquinas creadas en laboratorios de todo el planeta.
La competencia propón metas difíciles, porque tiene la mira en las actividades que los robots tendrán que ejecutar cuando vivan entre nosotros, afirmó Sven Waschmuth, de la Universidad de Bielefeld, Alemania, quien inspecciona la RoboCup@Home.
"Se trata de la interacción robot-humano y de las habilidades que tengan", explicó. "Necesitan poder comunicarse con los humanos y moverse en el ambiente".
La competencia no tiene como objetivo generar una mejor aspiradora robótica. Para quienes trabajan en inteligencia artificial (AI, por sus iniciales en inglés), los problemas que eso plantearía no son suficientemente interesantes o bien bastante difíciles.
"Esas labores no requieren de comunicación entre robot y humano", dijo Waschmuth. "Pero otras lo necesitan".
Son esas que tienen en su centro la interacción entre máquinas y personas las que se valoran en las pruebas de RoboCup@Home.
"Evaluamos si el robot es amistoso y servicial, y si tiene buenos modales... ¿es capaz de mostrar el género de interacción natural al que estamos acostumbrados?".
Kinect amoldado
La justa se desarrolla en un desposeído piso, con múltiples habitaciones, incluyendo baño, cocina, sala, lavadero y habitación.
A los robots se les deja explorar este hogar para crear un mapa "mental" del lugar y saber de qué forma están distribuidos los elementos que hay dentro de él (máquina de lavar, mesa, cajones, alacenas, horno de microondas), de esta manera también como los adornos: galletas, flores, zapatos, una caja de té, papas fritas y refrescos.
Muchas de las máquinas participantes usan una versión adaptada del sensor Kinect de la consola Xbox 360 de Microsoft.
Este ha probado ser muy útil para cuando los robots procuran moverse por el piso o bien procuran un objeto concreto.
Xiaoping Chen, quien encabeza el proyecto Wright Eagle de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, afirmó que había una razón más que hacía atrayente al Kinect: es económico.
Anteriormente, sensores afines solían ser carísimos, afirmó. Pero al abaratarse los componentes, aumenta la cantidad de robots. "El costo es un factor esencial si los robots van a ingresar en los hogares de todos", afirmó Chen.
Robots desprevenidos
Las pruebas a las que se someten a los robots en la competencia están diseñadas para tomarlos desprevenidos y ver si pueden resolver la situación.
Por poner un ejemplo, en una de ellas un humano le solicita que le traiga una bebida de la cocina.
El robot no lo sabe, mas no hay latas de esa marca en la nevera. Cuando se halla con esa situación, el robot debe decidir qué hacer. ¿Debe tomar cualquier otra lata, si bien sepa que no es la adecuada, o bien preguntarle a la persona qué otra bebida le gustaría?
Otras labores ponen a las máquinas frente a esas labores complicadas de la vida humana, como ordenar la ropa lavada.
Para las personas, se trata de actividades simples si bien aburridas, pero para los robots -no entrenados en las menudencias sociales y sin una historia evolutiva detrás- saber precisamente qué hacer no es sencillo.
"Hay muchas cosas que como humanos damos por sentadas", afirmó Nathan Kirchner, quien encabeza del equipo RobotAssist de la Universidad de Sídney, Australia.
"Pero cuando las máquinas se ponen a hacer estas labores nada les viene dado. Tienen que aprender todo".
Pequeños pasos

El nivel de procesamiento informático preciso para determinar qué sucede y qué hacer a este respecto es pasmante.
En RoboCup@Home se exhibieron diferentes formas de hacerlo. Por servirnos de un ejemplo, el robot Casero del equipo Nimbro, de la Universidad de Bonn, Alemania, fundamenta la toma de decisiones en el análisis de probabilidades.
La competencia ha probado avances. Algunos robots lograron recorrer bien el apartamento, hicieron un buen trabajo en el momento de reconocer a personas y también invitados y no se dejaron engañar por preguntas tramposas.
La tecnología está avanzando con velocidad, afirmó Waschmuth. Tanto que cada un par de años las reglas de RoboCup@Home deben revisarse por el hecho de que a los robots se les vuelven demasiado simples los retos pasados.
"Lo hacemos más complicado de año en año", agregó.
Pese a esto y del éxito de muchos de los robots que participan, Waschmuth piensa que otras clases de robots van a llegar antes a los hogares que estas máquinas-mayordomo.
Robots que asistan a las comunicaciones probablemente sean los primeros. "Podrías tener un perro robot en vez de un can real y apagarlo cuando te vas de vacaciones", sugirió.
Lo que está claro es que en el futuro se volverán más esenciales los robots capaces de comprender lo que deseamos y ayudarnos. Eso lo muestran los datos demográficos, dice Chen.
"China, como otros muchos lugares, pasa de tener un población que avejenta a una población vieja", afirmó. "Está cambiando en forma trágica y precisamos adaptarnos a eso".

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